Si estás pensando en una escapada mediterránea, déjame contarte cómo disfrutar Santa Pola en 3 días como lo hacemos los que vivimos aquí. No es solo sol y playa, es sentir el pulso del puerto, descubrir rincones que no aparecen en las guías y saborear la auténtica cocina marinera. En Casita del Puerto siempre decimos que venir a Santa Pola es regalarse tiempo: tiempo para perderse, para relajarse y para reencontrarse con la esencia del Mediterráneo.
Día 1: Bienvenida marinera
Mañana: puerto y Castillo Fortaleza
La mejor manera de arrancar tu primera jornada es paseando por el puerto al amanecer. Entre las 8 y las 9 de la mañana llegan los barcos de pesca y ver a los marineros descargando cajas llenas de pescado fresco es un espectáculo en sí mismo. Aquí la vida late fuerte, auténtica. Desde el puerto puedes caminar hasta el Castillo Fortaleza, una joya del siglo XVI construida para proteger la villa de los ataques piratas. Si prestas atención, todavía se respira ese aire histórico en su plaza central, donde en verano se celebran conciertos y eventos culturales.
Tarde: playas para todos los gustos
Por la tarde, nada mejor que estrenar la arena bajo tus pies. Si buscas amplitud y comodidad, la Gran Playa es perfecta: chiringuitos, ambiente familiar y aguas tranquilas. Si prefieres algo más íntimo, camina hacia las calas de Santiago Bernabéu, donde las rocas crean pequeñas piscinas naturales ideales para bucear con gafas y tubo. Un local siempre te dirá: lleva escarpines, porque así disfrutas mejor del fondo marino sin preocuparte por las piedras.
Noche: cena junto al mar
Cuando cae la noche, el aroma del arroz a banda te llama. Un lugar muy recomendado por quienes conocemos bien la zona es Restaurante Batiste, justo frente al puerto. Aquí no solo comes, sino que te empapas del ambiente marinero, con recetas que han pasado de generación en generación. Termina el día con un paseo por el Paseo Adolfo Suárez, iluminado y lleno de terrazas donde tomar una copa.
Día 2: Aventura en la isla de Tabarca
Mañana: travesía en barco
El segundo día lo dedicamos a una joya cercana: la Isla de Tabarca. El barco más recomendable es el de las 10:00 h, cuando todavía hay calma y puedes disfrutar del trayecto sin demasiada gente. En apenas 25 minutos estarás en la única isla habitada de la Comunidad Valenciana, declarada Reserva Marina en 1986.
Consejo local: si quieres fotos espectaculares, sitúate en la parte trasera del barco para captar la silueta de Santa Pola alejándose.
Tarde: descubrir la isla
Ya en Tabarca, lo mejor es perderse por sus calles empedradas y murallas del siglo XVIII. Para el baño, muchos se quedan cerca del puerto, pero nosotros recomendamos caminar un poco más hacia la otra cara de la isla: encontrarás calas más tranquilas y aguas cristalinas perfectas para bucear.
A la hora de comer, los restaurantes de Tabarca ofrecen el tradicional caldero tabarquino, un arroz caldoso de pescado con todo el sabor del mar. Eso sí, reserva con antelación, sobre todo en verano.
Noche: el broche dulce junto al mar
Imagina que vuelves al puerto con la puesta del sol pintando el cielo en tonos de oro y sal. Sabes que el último plan debe ser tan memorable como el resto, y para eso no hay nada mejor que Luis Baldó. Esta heladería, fundada en 1952 y conocida por sus helados artesanales y horchata, se ha ganado el corazón de locales y visitantes por igual.
Caminas por la calle Fernando Pérez Ojeda hasta su escaparate, y ahí está: vitrinas llenas de sabores clásicos y combinaciones sorprendentes, servidos por gente encantadora.
Si nos preguntan qué pedir, te diríamos: empieza con un sabor clásico como stracciatella —una delicia cremosa—, y remátalo con su horchata de almendra, perfecta tras un día de sol y sal. A muchos les ha pasado: ‘Mamás y papás repiten con ese helado boca arriba’, como decía una reseña entusiasmada
Aquí haces una pausa, recoges la brisa marina, y te regalas un momento de calma irresistible. Mientras te alejas en dirección a Casita del Puerto, el último sabor sigue en el paladar y en la sonrisa. Eso es lo que buscamos: un cierre perfecto para tu escapada en Santa Pola.
Día 3: Vida local y despedida
Mañana: Mercado Central
El último día lo reservamos para sentirnos un santapolero más. El Mercado Central es un hervidero de vida, con puestos de fruta, verdura y pescado que llenan el aire de colores y aromas. Si vas en domingo, te recomendamos esperar a la última hora: los pescaderos suelen bajar precios y puedes llevarte sardinas, sepia o gambones a un precio estupendo. No dejes de probar las uvas del Vinalopó (en temporada) o los tomates de Muchamiel, dulces y carnosos como pocos.
Tarde: relax en El Palmeral
Tras la intensidad del mercado, toca relajarse en el Parque El Palmeral. Este rincón verde con más de 50 especies de palmeras y fuentes es ideal para descansar y disfrutar del ambiente local. Si vienes en verano, lo mejor es visitarlo sobre las 18:00 h, cuando baja el sol y las familias se reúnen a charlar en los bancos. Un detalle curioso: durante las fiestas locales, este parque se convierte en escenario de verbenas populares, con música en directo y ambiente festivo.
Noche: despedida entre tapas con sabor local
Para cerrar tu escapada por Santa Pola en 3 días, nada mejor que una cena que te haga saborear lo auténtico. Te llevamos a Venecia Tapas, uno de los lugares mejor recomendados por quienes conocen bien el pueblo. En TripAdvisor brilla con una puntuación de 4,5 estrellas gracias a más de mil reseñas entusiasmadas.
La gente nos cuenta que sus tapas son “excepcionales y a buen precio”, con especialidades como la paella de atún y unos calamares crujientes que se llevan todas las ovaciones. Hay quien no se resiste al toque original de la paella con conejo y caracoles, y quienes no se cansan de mencionar lo amable del personal, aunque la carta no esté en inglés.
Nosotros solemos terminar el día aquí, sentados en una mesa compartida, con el bullicio del centro al fondo y esa sensación de estar rodando hasta revivir cada sabor del viaje. Cuando caminas de vuelta hacia Casita del Puerto, ya con el cielo estrellado, sabes que tu escapada ha sido de esas que se hacen con ganas de repetir.
Una escapada para recordar
Vivir Santa Pola en 3 días es sumergirse en un lugar donde la vida gira en torno al mar, la tradición y la hospitalidad. Desde las playas amplias hasta el bullicio del mercado, pasando por la magia de Tabarca, cada rincón tiene algo que ofrecer. Y lo mejor es que siempre queda algo por descubrir: una cala escondida, un plato nuevo, un rincón que guarda historias.
Al regresar a casa, llevarás contigo la piel salada, la cámara llena de recuerdos y el corazón con ganas de volver. Porque Santa Pola no se olvida fácilmente; se queda contigo, como ese aroma a mar que nunca se va del todo.